EL CUIDADO DEL CUIDADOR: CUIDARNOS PARA PODER CUIDAR

Esta semana toca caso práctico. Y éste “El cuidado del cuidador, cuidarnos para poder cuidar”, me parece un tema de vital importancia y que en muchas ocasiones es la solución a los problemas que me planteáis. Es un tema que normalmente dejamos de lado. Parece que si pedimos tiempo para nosotr@s no somos buenos padres, especialmente, no somos buenas madres.
No es un tema nuevo ni mucho menos, los que hemos tenido contacto con el mundo de lo social lo venimos oyendo desde hace tiempo, es un tema del que hace ya años que se habla en sanidad y servicios sociales, sobre todo en lo que tiene que ver con personas dependientes pero, y digo yo, ¿no son nuestros hijos personas dependientes también? ¿podemos dejarlos solos para ir a dar un paseo y desconectar? La respuesta es no y, por lo tanto, son personas dependientes, así que entiendo que nosotros debemos cuidarnos igual que lo debe hacer una persona que tiene a su cargo a una persona dependiente.
En muchas ocasiones me encuentro con padres, especialmente madres, desbordados, que no pueden más y que recurren a gritos, amenazas y castigos en la crianza y educación de sus hijos y que, hablando con ellos, vemos que lo único que pasa es que no tienen ni un minuto para ellos mismos, literalmente (todas esas viñetas de humor con madres que no van solas ni al baño, que no pueden asearse, que no pueden sentarse a comer…hacen referencia a eso, no exageran).
Si nos paramos a reflexionar y analizamos el porqué de todas estas situaciones, normalmente lo que ocurre es que tenemos muy arraigado eso de ser superwomans y como tales:

  • Tendemos a asumir tareas y responsabilidades de forma excesiva, muy por encima de nuestras posibilidades;
  • muchas veces no aceptamos toda la ayuda que nos ofrecen por aquello de que piensen que no somos buenas madres;
  • descuidamos nuestro descanso y alimentación;
  • dejamos para otro momento o para más adelante el buscar tiempo para nosotras, desconectar, estar con otra gente, realizar algún hobbie…incluso descuidamos nuestra salud, física y mental.


¿Verdad que tengo razón? Que levante la mano quien no se sienta identificada, si no siempre, al menos de vez en cuando. Yo la primera. Soy madre de tres hijos (y el cuarto viene de camino) y no son pocas las veces que me he dejado llevar por esa presión social y querer abarcarlo todo en un intento de ser la mejor madre del mundo mundial. Me costó, pero he aprendido a hacerlo. A decir hasta aquí. Ahora me toca a mí. Ahora necesito mi tiempo. Y a decir NO (que también tenemos que aprender a esto). A no sentirme mal por no llegar a todo. A tener que decirle a alguien, lo siento pero no puedo hacer esto o esto otro. ¿Y sabéis qué? Que no se está tan mal. Que me siento bien poniendo límites, reconociendo y aceptando mis propias limitaciones. Que soy mucho más feliz y eso, inevitablemente, repercute en mis hijos.
Ya no me siento mal si dejo a mi peque con su padre y me voy a dar una vuelta o si le digo a uno de mis mayores, “lo siento pero no puedo hacerte de taxista, vuelve en bus”.
Y aunque no os lo creáis, no se cae el mundo. Todo sigue en el mismo lugar cuando vuelvo, pero al volver con las energías renovadas, al rebajar mi nivel de estrés, al haber tenido mi tiempo para desconectar, puedo dedicarme a mi familia con mucha más calma. Puedo ponerme en el lugar de mis hijos y ver el mundo desde sus ojos. Puedo pedirles que dejen de gritar de forma calmada en lugar de gritarles. Puedo acompañarlos de una forma mucho más respetuosa y sosegada, sin juicios, sin sermones. En definitiva, puedo disfrutar, y mucho, de ser madre. De guiarlos y acompañarlos por este maravilloso camino de la vida.
¿Y a qué viene este post? Pues muy sencillo, este post se debe a que muchas veces me llegan padres que me cuentan que sus hijos están pasando por una etapa muy difícil, que no pueden manejarlos, que están imposibles. Hace poco me encontré con una madre muy angustiada y que no se veía capaz de manejar los comportamientos “desafiantes” que últimamente tenía su hija de tres años. Eso me hizo pensar que podía ser un buen tema para el blog porque es algo muy recurrente. En ese caso, y en muchos de los que me encuentro así, os hago la siguiente pregunta:¿y vosotros cómo estáis? Invitándoos a esta reflexión llegamos, en la gran mayoría de los casos, a la conclusión de que a vuestros hijos no les pasa nada. Que no son los menores los que están pasando una etapa intensa ni difícil (que también podría ser), que somos nosotros. Que estamos desbordados. Que hemos llegado a nuestro límite y no somos capaces de reconocerlo ni aceptarlo.
Y vosotros, ¿cómo estáis?¿os dedicáis un tiempo a cuidaros?
Gracias por leerme y, ya sabéis que si compartís, le dais al “me gusta” o me dejáis vuestros comentarios os estaré muy agradecida.
Un abrazo,
Raquel.

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Raquel Ripoll

Educa-t-nos surgió con la intención de dar respuesta a las necesidades de padres e hijos, educativas o sociales que afectan al bienestar familiar. En Raquel Ripoll doy un paso más. Te lo cuento todo en Sobre mí

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